La seguridad nunca debería ser “económica”, nunca debería dejar que baje a un nivel inferior que lo que se cuida, nunca debería permitírsele ser vulnerable a quebrantársele con unos cuantos pesos que, dicho sea de paso, solo serviría para un plato del día de cualquier, mal pagado y hambriento militar que se supone debería ser el agente principal que se lleve a cabo dicha seguridad. Esa es la realidad de muchos puntos militares que custodian y velan por nuestras fronteras. Solo ver las fachadas de las misma nos dice lo bien cuidado que estamos y contesta todas las preguntas que podamos tener al respecto del tema haitiano. Ni siquiera hay que investigar a fondo, porque todo es más que evidente, para muestra, una imagen, un sistema de protección fronteriza deprimente… Al menos ya podemos ir tomando nota, de cuales son algunas cosas en la que el gobierno menos invierte y que al fin al cabo, son las que el país más caro paga con sus respectivas consecuencias.
