En una remota comunidad al margen de la laguna de Oviedo, próximo a Pedernales, la diversión de estos niños, lejos de los más sofisticados artefactos electrónicos, un intento de cancha y una, para ellos, muy valiosa pelota, les hace diluir en el tiempo de ocio, tanta precariedad. Sorprende lo mucho que disfrutan de su juego, lo sano que estos niños se desenvuelven, la ingenuidad y tranquilidad con que ignoran muchas de las comodidades, sin las cuales, muchos de nosotros no podríamos vivir… al menos, es lo que creemos desde hace mucho tiempo…
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